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07.09.2013 Cambios

Como insistió Rogelio Salmona, hacer arquitectura aquí es un acto político. En contra no apenas de la corrupción, el clientelismo y la violencia, con que los políticos se roban las ciudades en las narices de todos, lo que demanda el voto en blanco sistemático, sino en contra de la incultura de nuestra cultura. De la cultura arquitectónica y por ende de las ciudades, justamente el escenario de la cultura, como dijo Lewis Mumford.

Pero no solo tenemos poco tiempo para cambiar no apenas nuestras instituciones gremiales, como lo la SCA, la ACFA y el CPA, sino y en primer lugar las escuelas de arquitectura, ahora sumidas en buscar una acreditación que poco acredita, diversificándolas, traspasando los limites de la experiencia pasada desde que se crearon: abriéndolas de nuevo bien, como propuso Germán Téllez hace años.

Escuelas que de nuevo tengan “maestros”, arquitectos reconocidos que practican el oficio, y no apenas con estudios de posgrado (de los que antes carecían casi todos). Que haya talleres verticales con cada uno, se visiten y estudien con el Neufert paradigmas locales y se hagan viajes de estudio en el país y el exterior. Que cuenten con bibliotecas idóneas, laboratorios de clima, estructuras y construcción, y talleres de maquetas.

En ellas, además de mejores arquitectos, habría que educar urbanistas, diseñadores, constructores, historiadores, críticos y enseñar arquitectura como cultura general, que tanta falta para que trascienda su costoso espectáculo actual, pues sin buenos clientes no hay buenos edificios. Lo demuestra que casi no hay templos feos pues los dioses son los mejores clientes: son ricos, esplendidos y no molestan con nimiedades.

Profesionales que entiendan que lo mas importante de los edificios que es que completen calles de ciudades que ya existen y que siempre son viejas, componiendo, que no diseñando, como insistía Salmona, edificios construibles con economía y habitables con significado, emoción y confort, incrementado la calidad de vida de sus usuarios, y de los ciudadanos, que no pueden evitar su presencia en las ciudades.

Procurando que la gente trascienda su existencia mejorándola con ciudades emocionantes pero funcionales, y alargándola con edificios sanos, seguros y confortables. Traspasando los límites de su experiencia cotidiana mientras los recorren y habitan. Arquitectura ya no para dioses y reyes por la gracia de dios, y sus tumbas, sino para que hombres y mujeres corrientes sean los ciudadanos plenos de cualquier ciudad, villa o lugar.

Ciudades que son el escenario de su cultura, que ahora es de la vida y no apenas de la muerte o de lo que no existe, a lo que se consagró hasta hace poco el maravilloso Ars Sacra de occidente, pero que ya es todo el mundo. Ciudades que ayuden a salvar la naturaleza que siete mil millones de personas insisten en destruir colectivamente, sin trascender, mientras tratan de sobrevivir individualmente como si eso fuera posible.

Uruk fue hace seis milenios la primera, mayor y mas esplendida ciudad de Mesopotamia, influenciando todo el Oriente Próximo a través de la primera red de colonias de la historia. Allí se inicio la gran arquitectura con los Zigurats. Pero ahora en lugar de que cada ciudad sea una obra de arte levantada poco a poco en el tiempo y el espacio, se cayó en la obsolescencia programada del edificio de penúltima moda.

Columna publicada en el blog de opinión www.torredebabel.info.  07.08.2013

06.09.2012 Silla, edificio, ciudad

Como lo sabía bien Hugo García Paredes, silla, edificio y ciudad, tres cosas tan distintas, comparten el que en una u otra forma son diseñadas para la gente y en función del cuerpo pero también de su espíritu. Hugo había estudiado arquitectura en Cali, en la Universidad del Valle -la que hizo gallarda presencia en su funeral- en donde fue profesor hasta su jubilación hace unos años. Después de graduarse realizó estudios de diseño en Chicago y Edimburgo, y además conoció bien Europa, especialmente Italia, pero no olvidó a su Buga natal. Entendía bien, por lo tanto, lo que une al diseño, la arquitectura y el urbanismo en una geografía e historia dadas.

            Diseño (Del italiano. disegno), es la concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie, ya sea gráfico, de modas o industrial, pero también la traza o delineación de un edificio, o un plan o diseño urbanístico. Pero igualmente es la forma de cada uno de los objetos resultantes. El diseño de una silla (como la Silla  Barcelona de Ludwig Mies van der Rohe), un edificio (como la biblioteca Virgilio Barco de Rogelio Salmona) o una ciudad (como Brasilia de Lucio Costa y Oscar Niemeyer) son de inspiración modernista, por ejemplo; o, mejor, moderna, sinónimo que habría preferido Hugo y con mucha razón.

            Los arquitectos solían diseñar muebles e incluso hacían diseño grafico, precisamente lo que mas le interesaba a Hugo García,  como a Diken Castro, autor de logotipos y edificios muy reconocidos. Como decía el famoso diseñador Ronald Shakespear “el diseño no es imprescindible; es inevitable” (A. Borrini, La Nación, 03/02/2009), y queda demostrado con la falta de belleza que en diferente grado nos afecta a todos en esta ciudad, incluyendo a los que no se dan cuenta. La solución a este preocupante estado de cosas pasa por la apertura en las universidades de mas programas afines al diseño, que permitan una selección y reorientación de los estudiantes pues lo que sobra son (malos) arquitectos.

            Pero que bueno que el Icesi, en donde Hugo García ahora era profesor, abriera una carrera de arquitectura y otra de diseño urbano, que fueran paralelas y complementarias a las de diseño industrial y gráfico actuales. Idea que sin duda le habría gustado, pues la entendería a cabalidad, y que lamentablemente los que hubiéramos estado interesados dejamos para luego. Pero siguen allá algunos arquitectos a los que probablemente les interesaría concretarla. Un programa mas de arquitectura poco cambiaría el hecho de que ya hay demasiados en el país, pero sería la oportunidad de hacerlo con una visión distinta y pertinente: desde la técnica.


            Infortunadamente la realidad es que en el último medio siglo las universidades poco han evolucionado pues son muy conservadoras, y sólo han crecido y mejorado sus dotaciones y sedes (y no siempre), como lo ha sostenido recientemente Pablo Navas Sáenz de Santamaría, Rector de la Universidad de los Andes. Y el conocimiento que albergaban en sus bibliotecas y académicos está siendo reemplazado por el Internet, cuya información siempre ponía en duda Hugo García pero que consultaba siempre para comprobarlo todo, incluyendo el Whisky, la pasta y  la caligrafía, los que manejaba con habilidad y placer, y el diseño de las letras que siempre le interesó.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 06.09.2012